14 junio 2026

NOTA DE TAPA N.º 608: FORMOSA EN EL POGO MÁS GRANDE DEL MUNDO

Misas ricoteras: los tours que movilizaron a más de mil fanáticos del Indio


Por Rocío Chavez y Dany Gómez

Durante casi una década, grupos de amigos organizaron viajes desde Formosa a cada presentación del Indio Solari. Lo que comenzó con un colectivo de 24 personas terminó convirtiéndose en una verdadera peregrinación que llevó a cientos de formoseños por las rutas argentinas detrás de una misma pasión.
 
 
De un colectivo sin baño camino a Salta en el 2009, a movilizar a más de 1.500 formoseños en Olavarría en el 2017, Fernando Agüero y Sebastián Torito Gómez con Torituur Viajes a la Música fueron los pioneros en organizar viajes a las misas ricoteras, porque en Formosa el que abandona no tiene premio. Un gesto que resume el alma de esos tours se dio en la despedida del Indio: uno de los primeros pasajeros, de Pirané y hoy radicado en Buenos Aires, fue al polideportivo Gatica y le dejó su bandera argentina con el logo de Patricio Rey que lo acompañó durante 15 años de recitales. En esa bandera que hoy descansa junto al Míster “estamos todos los formoseños que no pudimos ir” convencidos que nadie es capaz de matarte en mi alma.
 
Fernando Agüero (Tekeresma Rock)

A comienzos de la década de 2000, tras la separación de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, el Indio Solari inició su etapa solista con Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado y comenzó a girar por las provincias donde las misas ricoteras congregaban cientos de miles de personas. Los tours se convirtieron en punto de encuentro para una comunidad que compartía códigos, música, experiencias y una identidad cultural vinculada al universo ricotero.
 
Milton Fernández Bedoya (Yeúma Producciones y Sótano Cultural)
 
En Formosa, los viajes a las misas ricoteras comenzaron en el 2011 organizados por Fernando y Torito que lo hicieron juntos hasta finales del 2013 cuando —por cuestiones personales— Sebastián dejó los tours hasta el 2016. Fernando siguió con Tekeresma Rock Viajes. Hubo 9 salidas, siempre con dos coordinadores por micros.
 
Doce fueron los colectivos que llegaron desde Formosa al último show del Indio, el 11 de marzo de 2017, en Olavarría, organizados por 5 operadores: Torituur Viajes a la Música, Tekeresma Rock Viajes, el Agite FutbolRock (Javier Pildayan y Lucho Monjes), La Cornisa, de Clorinda (Aníbal Benítez) y en el 2017 Yeúma Producciones (Milton Fernández Bedoya). Aproximadamente 900 personas en micros y con las que viajaron de forma particular sumaron 1.500 formoseños. El recital en el predio La Colmena fue histórico al congregar entre 400.000 y 500.000 personas. Hubo fallas graves de seguridad, lo que resultó en la muerte de dos personas y múltiples heridos.

El origen de la locura


La génesis de los tours formoseños fue en el 2009, luego del show del Indio en Salta, y Fernando lo cuenta: “Éramos 24 amigos arriba de un colectivo, sin baño, rumbo a Salta. Nadie imaginaba que años después terminaríamos movilizando a más de mil formoseños detrás de una misa ricotera. Era el único show del año del Indio, y queríamos vivir la experiencia, juntamos $300 para el viaje, entrada y viáticos, vendimos locro, empanadas, pollos y pasamos la gorra en la casa”. Luego del primer viaje —siempre en 2011— vendrían Junín y Tandil, después en el 2013 Mendoza (único show), 2014 Gualeguaychú y Mendoza, 2016 Tandil y 2017 Olavarría. No hubo misas en 2012 ni en 2015.
 
 
Los viajes requerían una planificación compleja: reservas, coordinación de contingentes, puntos de encuentro, alojamiento en algunos casos y asistencia durante trayectos que superaraban los mil kilómetros. El principal desafío de Fernando y Torito en la primera peregrinación fueron dos: cubrir el costo de los colectivos (ya sea en Formosa, Corrientes o Chaco) y conseguir con anticipación las entradas para el show de Salta, en el 2011; esa misa fue la última realizada en un estadio de fútbol, los shows los restantes se hicieron en autódromos e hipódromos, excepto el último que fue en La Colmena.

La organización comenzaba ni bien se sabía la fecha de la próxima misa, lo que pasaba al terminar un show. En la pantalla gigante se anunciaba “y a la semana arrancábamos a trabajar; conseguir colectivos y reservar las entradas, confirmado eso, hacíamos los afiches y salíamos a pegarlos con engrudo artesanal por toda la ciudad, con los flyers íbamos a recitales o eventos masivos en la ciudad y también a las radios y diarios”.
 
 
Como en toda producción independiente y autogestionada, económicamente se empataba o ganaba. Fernando dice que todo era “a pulmón, inversión y reinversión, pero la gente siempre respondió positivamente, y la ola fue creciendo levando la bandera de Formosa a todos lados”.

La partida física del Indio Solari dejó un tendal de remeras negras huérfanas en todo el país, y Formosa no fue la excepción. Sin embargo, para entender la magnitud del fenómeno en esta tierra, no alcanza con contar los kilómetros de ruta ni enumerar los colectivos que partían. La verdadera victoria de la comunidad ricotera local fue otra: lograr que el templo baje a la provincia. A través de banderazos, productoras independientes, alianzas estratégicas y una resistencia cultural que involucró a nombres reconocidos de la escena local, Formosa demostró que la distancia geográfica no era un impedimento para encender el fuego.
 
 
Donde hay dolor habrá canciones, y aunque el Indio ya no tocará en vivo, al final del día, las despedidas son esos dolores dulces, pero queda el orgullo de saber que cuando el fuego creció elegimos estar allí, rindiéndole cuentas a mi único héroe en este lío. La liturgia quedó sembrada en esta tierra para siempre. Por eso, en este día y cada día, la bandera de la resistencia, como la de Pirané, ya no se baja nunca más. ¡Gracias Indio, de todo el pueblo ricotero de Formosa, pensando en vos siempre, siempre extrañándote!

Ñam fri frufi fali fru, Vencedores vencidos y Mariposa Pontiac

 
Los colectivos de Torituur Viajes a la Música y Tekeresma Rock Viajes no se identificaban con números, sino con frases o nombres de canciones de Los Redondos. Así, entre Ñam fri frufi fali fru, Vencedores vencidos y Mariposa Pontiac, cada pasajero lograba divisar su micro en medio de la maravillosa locura del regreso de cada recital.
 
 
Cada uno que viajó a las misas atesora su propia bitácora, y Fernando rescata algunas postales colectivas de las tantas rutas que coordinó: “En Salta 2009, tiraban fuegos artificiales en una estación de servicio, en la previa. En Junín 2011 sufrimos la primera caminata larga: 7 kilómetros entre el colectivo y el predio. Nuestra referencia para el regreso era una casa de color rosa que a la vuelta nunca pudimos ver porque no tenía luz. Esa noche, en el pogo, perdí una zapatilla al tercer tema; cuando terminó Jijiji, me cayó en la cabeza otra zapatilla que no era mía, ¡pero del mismo número! La tengo de recuerdo”.

El viaje a Mendoza en 2013 duró una eternidad de 28 horas, pero el deseo de cuando el fuego crezca quiero estar allí lo podía todo. “Fue el último viaje que organizamos juntos con Torito. Llevamos 3 colectivos de 60 pasajeros. El coordinador de una de las unidades se olvidó el pendrive con música y solo tenía el disco Luzbelito. Escuchamos ese álbum todo el viaje. ¿Y con qué tema abrió el Indio esa noche? ¡Con Luzbelito! Increíble. El asado nunca faltaba en la ruta, y esa vez lo hicimos con leña de eucalipto, ¡salió mentolado!. Durante el show caía agua nieve y hacíamos el pogo a 5 grados bajo cero”.
 

La caminata de Junín fue superada ampliamente en Gualeguaychú 2014: “Se inundó el lugar donde paraban los micros y fue un caos. Llevamos 3 colectivos: uno logró quedar a 3 kilómetros del predio, otro a 20 y el último a 30 kilómetros, y caminamos. Y en Tandil 2016 estuvimos varados 8 horas en Santa Fe por un control de Gendarmería. Nos quisieron incautar las bebidas, pero logramos que no se las lleven, y hasta salí en los diarios. Para Olavarría 2017 elegimos el IPV como punto de salida, tocó El Andador de Luca y con esa manija partimos hacia lo que sería la última misa. En esos viajes hicimos grandes amistades, unimos viejas enemistades y nacieron amoríos. Solo queda agradecer siempre a los amigos de la vida que bancaron esta locura”.
 
 
Fernando, al igual que todos los ricoteros, todavía procesa el durísimo impacto emocional de la muerte del Indio Solari. Afirma que su relación con Patricio Rey es “muy fuerte y loca”, y concluye con el pecho apretado: “Es increíble que una persona que no conocés personalmente te sacuda tanto. Lloré cuando se fue mi abuela, cuando salimos campeones del mundo, por Lola, mi perra, y por la muerte del Indio. Te festejo, te lloro y te vuelvo a festejar, ¡gracias por el legado! Se te va a extrañar. Escuchen siempre Todo un palo”.

La cultura ricotera en Formosa


El fenómeno ricotero no fue un esfuerzo aislado; funcionó como un tejido con otros actores del circuito cultural local. Con el paso de los años, Formosa recibió a figuras fundamentales del universo ricotero. El broche de oro lo puso uno de los pilares de la cultura rockera en Formosa: Milton Fernández Bedoya, productor, gestor cultural y responsable de Sótano Cultural. Tras años de insistencia virtual logró la histórica llegada de Skay Beilinson a Formosa. Junto a su banda Los Fakires, el Flaco tocó en el Club CEP el sábado 7 de marzo de 2026, marcando un hito para el rock local. Tres años antes, Sótano recibió en dos noches (sábado19 y domingo 20 de agosto) a Walter Sidotti (baterista histórico de PR) y Sergio Colombo (saxofonista de Los Fundamentalistas), junto a bandas locales invitadas.
 
 

La articulación local dejó otras postales imborrables


BALTAZAR COMOTO, guitarrista fundamental de la etapa solista del Indio, tocó en Ramal Pub, organizado por Nelbott Producciones.

MARIO BREUER, ingeniero de sonido y productor de los discos icónicos de Los Redondos, llegó a Formosa en octubre de 2013 para dictar una capacitación técnica única en la región, sobre una propuesta del Festival Mamboretá.

MARCELO TORRES, el primer bajista de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, vino a Formosa en el 2018 (salón cultural municipal) y en el 2023 (JBC), de la mano de Quieren Rock.

WILLY CROOK, recordado saxofonista de los primeros discos de Los Redondos, llegó por primera vez a la ciudad con su banda The Funky Torinos. Tocó el 20 de diciembre de 2019 en el emblemático bar 323, que celebraba sus 15 años.

LUIS ROBINSON, el armonicista que grabó la inolvidable introducción de Tarea Fina en el disco La mosca y la sopa, pisó suelo formoseño en varias ocasiones.
 

La movida también tuvo uno de sus momentos más recordados en 2014, cuando se realizó el Banderazo Ricotero en el Paraíso de los Niños. La convocatoria se desarrolló en simultáneo con encuentros similares realizados en distintas ciudades del país y funcionó como antesala del viaje  a Gualeguaychú.

Tekeresma


De la mano de Fernando Agüero, Tekeresma, una productora de espectáculos en vivo, fue parte muy importante en esa movida. Radicado hoy en el interior provincial junto a Kari —su compañera desde hace 10 años, a quien conoció gracias a esta locura redonda—, Fernando cuenta que por sus filas pasaron más de 50 personas, destacando nombres activos de la gestión local como Ángelo Vischi, Flor Zanello, Milton Fernández Bedoya o Mati Vega; y aunque Torito Gómez prefirió no figurar formalmente en los papeles de la empresa “es el principal colaborador desde el primer día”. Ese mismo motor que arrancó produciendo la obra teatral Toc Toc terminaría trayendo a Formosa no solo a gigantes del mundo ricotero sino también de la música popular como La Renga, Don Osvaldo, La Beriso, Divididos, Las Pelotas, Guasones, e incluso fenómenos contemporáneos como YSY A, Abel Pintos o la Fiesta Bresh.
 
Fernando Agüero y Kari Benítez
 
Con Tekeresma, Formosa vivió noches históricas: en abril de 2015, la Noche Fundamental, en Camelot, con Hernán Aramberri (productor y baterista de PR) y Gaspar Benegas (guitarra y voz de Los Fundamentalistas). El Andador de Luca fue el anfitrión y Benegas se subió a tocar con ellos una versión mítica de Un ángel para tu soledad. Entre 2016 y 2017, a Camelot llegaron las bandas santafesinas Lupus y Etiqueta Negra, y se sorteaban viajes con todo incluido para ir a ver al Indio. En julio de 2017, Rocambole, el artista plástico y cerebro estético de Los Redondos, en el Salón cultural de la Municipalidad, dio una charla y presentó su libro De regreso a Oktubre: lo que quedó en el tintero, musicalizada por las bandas Así Zapaba Zaratustra y Lobo Suelto (tributo a Los Redondos).
 
 
La cuenta pendiente para Fernando sigue siendo la Kermesse Redonda, el proyecto integrado por ex músicos de Patricio Rey: “En caso de concretarse podemos decir que vinieron todos los integrantes de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota a Formosa, excepto el Indio que nos íbamos a donde él tocaba”.

Indio Avellaneda

 
Indio Avellaneda. No vemos otro nombre para esta ciudad. Esta millonaria procesión-peregrinación es la ofrenda al Indio. 500 mil estuvieron en el ostensorio. El ritual se movía por la avenida Mitre desde cerca del límite con la Ciudad de Buenos Aires hasta el polideportivo Gatica.
 
 
La presencia internacional en Internet fue tan escandalosa que superó ampliamente la cantidad de gente presente. Millones de visitas, reacciones y material multiplicado furiosamente agitó las redes. Sin convocatoria previa ni la intervención de organizaciones vencedoras vencidas por el tiempo.

La casta universal no pudo cerrar el pico; y mandó a algunos mamíferos del eslabón perdido para que balbuceen ideas despavoridas, como la “apropiación política de la imagen del Indio”. Luisito no pudo ocultar su despecho y envidia; cínicamente hizo un llamado a la marejada de lúmpenes presentes: “Vayan a laburar, muchachos; para salir de la malaria hay que salir a laburar”. ¡Angá tu batalla cultural kuera!.

Es muy gracioso escuchar a esos sirvientes del poder oscuro vomitando sus paparruchadas inentendibles e inexplicables. Los lamentos sin lágrimas ni convicción de la sagrada objetividad periodística no conformaron ni a esa ridícula e irrelevante minoría portadora del estandarte de esa obscenidad que los dueños absolutos llaman “batalla cultural”.

Nadie puede negar que un cambio cultural no se hace con dirigentes y militantes peleando batallas ajenas. Se necesitan líderes y activistas de corazón, como el Indio, su arte y nosotros. Somos el pueblo, nos gusta sangrar por una dosis eterna de poesía; orgullosamente rechazada por esos oscuros moradores de cloacas flotando a la deriva. ¡La anarcoescatología al palo!

¡Che! Quedó bien en claro y para siempre quién es nuestro único héroe en este lío.
 

31 mayo 2026

SAN BRANDÁN, LA BAHÍA Y EL PERRO BOXER ALQUIMISTA

Delirios apócrifos y otros asuntos de Dios


Por Dany Gómez feat. Rocío Chavez
Para La Piecita y Día Seis

A Gladys Mabel Gómez
 
Acá va una muestra insuficiente de la historia de San Brandán y las consecuencias de la misión que Dios le encomendó.
 

Brandán fue un monje irlandés del siglo V. Nació en el año 484 y murió en 578. La liturgia católica celebra la fiesta de este santo evangelizador el 16 de mayo. ¡Atenti con esta fecha! Este cura es uno de los 12 apóstoles de Irlanda. Es patrono de los navegantes y en la botadura ceremonial de un barco se le pide que interceda ante Dios para la protección naviera.

Brandán es recordado universalmente por ser el protagonista de un viaje que emprendió por el Océano Atlántico Norte junto con otros 17 frailes a principios del año 500. Dios lo puso manos a la obra en la búsqueda de la Tierra Prometida de los Santos. Hay investigaciones enfocadas en la llegada de estos irlandeses a América 400 años antes que los vikingos y 900 años antes de Colón.

Navegaron durante siete años en aguas asesinas a bordo de un curragh, eficiente barquito irlandés; perseguidos por témpanos y acosados por tormentas sin porvenir. No había sextantes, ni astrolabios, ni GPS. Las tempestades tapaban el cielo, la Luna, el Sol y las bellísimas auroras boreales. Pero había Dios. 

¡Ndee, alto viaje curtía este Brandán! 


Esta peregrinación marina a puro ayuno, oración, devoción y entrega fue una procesión tan gloriosa como delirante. La narrativa humana no puede explicar —o contar— todo lo ocurrido en la tremenda y sagrada romería que agitó Brandán. Es un misterio de la fe. Es la voluntad de Dios. Encontraron tierras misteriosas de las buenas, de las malas y del mismísimo más allá habitadas por entidades y seres que solamente la mente de poetas o alucinados pueden engendrar.

Hambre y sed eran constantes, solían quedarse sin provisiones pero Dios proveía y hasta multiplicó alimentos. Satanás no paraba de tentar a estos frailes rebeldes. Llegaron a una isla donde un perro los guió hasta un banquete; los marinos de Dios morfaron y se pusieron al día. Desembarcaron en otra isla habitada por ovejas gigantes. Con mucha sed, avistaron una isla con agua para tomar, pero con moderación. Los curas que tomaron más de la cuenta quedaron papeados; algunos hasta tres días. 

Seguían encontrando islas. En una había un templo con altares y vasos de cristal; iluminado por focos milagrosos que nunca se agotaban. Fueron atacados por un monstruo gigante que lanzaba espuma por las narices y quería comer a los curas. Pero Dios envió a otro monstruo descomunal que despedazó al primero. Los navegantes se alimentaron durante tres meses con la carne del bicharraco derrotado. En medio del mar se toparon con una columna de cristal envuelta en una red. Ahí encontraron un cáliz y un plato, ambos de oro.
 
San Brandán encuentra a Judas Iscariote.

Hay más islas, muchas. Desembarcaron en la mugrienta y hedionda isla de los herreros. Una montaña escupía fuego mientras los monjes eran atacados con carbón fundido por miles de demonios rezarpados vomitando alaridos. Era la frontera del Infierno. En otra isla se encontraron con Judas Iscariote. Una vez apareció una sirena y Brandán la bautizó. Pero esto no es todo lo que vivieron los sacerdotes en su travesía de siete años.
 
San Brandan y la sirena.
 
El lisérgico Brandán de hace quince siglos se parece tanto a otro lisérgico de nuestra era: el escritor Jack Kerouacautor de la novela En el camino (On the road), publicada en 1957. Describe a dos amigos católicos que salen a buscar a Dios. Una célebre frase vive en esa obra: “El hombre santo no tiene escapatoria: debe sudar para Dios”. Ahí está la descripción del apocalipsis actual; una ofrenda poética de la Generación Beat que desperezó a muchos despistados de clase media yanqui y desnudó perversiones culturales disfrazadas del pulcro American Dream. En otras palabras: muchos giles se avivaron y Kerouac fue perseguido por comunista y antiamericano. 
 
—¿Y Brandán? ¿Y la bahía? ¿Y el perro boxer alquimista?
 —Ok. Volvamos al Océano Ártico. Tb.

Hall de la fama eterna para Brandán   


El primer año de navegación los curas desembarcaron en una isla para celebrar la Pascua y armaron un fueguito para calentarse. El suelo comenzó a moverse. Tremendo cagazo les agarró y rajaron de ahí. No era una isla. La hoguera pascual molestó a un conocido pez mitológico gigante. Así nació la leyenda de la Isla de San Brandán.
Quienes la buscamos con mirada humanoide y mente tiktokera no la encontraremos haciendo scrolling.
 
San Brandán y los frailes en el lomo de Jasconio, el pez gigante.

La fábula esta creció y creció hasta hacerse una bola fantástica de versiones e hipótesis traídas de los pelos que convenció al mundo la existencia de la isla errante. Los teólogos dibujantes medievales la incluyeron en sus mapas, peeero... ¡Guácala! cartógrafos, geógrafos, topógrafos, matemáticos y otros científicos post Colón también. Una porción de tierra inexistente fue incluída en los mapas por los expertos de la superficie terrestre del Renacimiento ¿Qué santo estuvo de guardia como para pisotear la ciencia de la geodesia? ¡Claramente fue Brandán, pue!
 
El curragh con el que el explorador Tim Severin y su tripulación encararon el Ártico. Fue construido por ellos a partir de los textos del viaje de San Brandán. Sin brújulas ni instrumental de navegación actuales, partieron de Irlanda el 16 de mayo de 1976 y llegaron a Terranova un año después.  
 
Buscadores, exploradores y delirantes de toda calaña no paran de buscar la isla de Brandán. No faltan los que la vieron —y la ven— en algún lugar del Atlántico, especialmente en las islas Canarias. Hay cruceros turísticos llevando gente al mar que rodea a La Palma, al Oeste del archipiélago español (ahí reventó uno de los volcanes de Cumbre Vieja en 2021), donde suele aparecer la isla del santo irlandés.

Atendele pue un poco a estos navegantes enajenados


En 1520 la expedición Magallanes-Elcano llegó a las costas de América del Sur y encontró una gran bahía al Sur de la desembocadura del Río de la Plata, en la provincia de Buenos Aires. Los geógrafos de Magallanes la llamaron bahía de Samborombón (deformaciones o adaptaciones ligüísticas de San Brandán, Barandán, Borondón y demás).
 
 
Había sido que muchos creían que esta enorme bahía se formó por el desprendimiento de la mismísima isla ambulante de San Brandán que de vez en cuando aparece en las Canarias, a más de 8.000 km de distancia.

Sambo: Creer o reventar


En honor a San Brandán, el perro de Día Seis se llama Sambo. Lo bautizamos así antes de conocerlo; antes de que nazca. Queríamos un perro con nosotros y teníamos el nombre. Pero sin mercadeo, algo de primera, de familia. No comprado. Un tiempito después un amigo de un amigo de otro amigo que conocía a cierto amigo, se enteró que andábamos queriendo un perrito de buena crianza. Entonces me avisó que uno de esos amigos tenía una perra boxer a punto de dar a luz. Y no quería entregar cachorros a cualquiera. Uno era para nosotros. Sambo nació el 19 de mayo de 2015. Es lo que dice la papeleta, pero el escribiente sucumbió a la tentación de Satanás y escribió mal el día. Algo así, ponele. Puso el número 9 en vez del 6. La fecha correcta es 16 de mayo: El día de San Brandán.
 

Hace tres días —el 28 de mayo de 2026— Sambo dejó este mundo. Sambo, el alquimista del dolor, ascendió a la isla de San Brandán y es su guardián.

20 abril 2026

NOTA DE TAPA N.º 601 / KEVIN JOHANSEN & LINIERS: UN VIAJE ENTRE EL TRAZO Y LA CANCIÓN

La alquimia de lo real


Una guitarra suena. Al lado, un dibujo nace en tiempo real. Las canciones se vuelven imágenes y las imágenes, relatos. Desde hace más de una década y media, Kevin Johansen y Liniers han construido un tercer lenguaje: uno donde los acordes de la guitarra acústica y los trazos de los pinceles sobre el papel se entrelazan para contar una misma historia. No es solo un recital, ni tampoco una sesión de dibujo en vivo; es una declaración de principios a favor de lo humano, de lo imperfecto y de la sorpresa. En tiempos donde una canción puede ser generada por inteligencia artificial y un dibujo replicado hasta el infinito, ellos apuestan a lo contrario: el error, el trazo imperfecto y la guitarra sin filtros. Un refugio artesanal en una era dominada por la frialdad del algoritmo.

 
Kevin Andrew Johansen, cantante y compositor argentino-estadounidense, que mezcla la música popular del país y América con el rock alternativo y el pop estadounidense, fusionándolos en un estilo que él mismo ha llamado desgenerado, y Ricardo Liniers Siri, historietista, ilustrador, pintor y editor argentino conocido por ser el autor de Macanudo, llegan a Formosa y se presentarán el 23 de abril en el centro cultural La Mandinga. Antes de su desembarco, Día Seis tomó contacto con los artistas para conocer más de ese territorio compartido donde el arte sucede sin red. Reflexionan sobre la mística de sus 15 años de sociedad, el valor de lo humano en el arte, el vínculo entre música e ilustración y esa experiencia irrepetible que sólo ocurre en vivo.
 
 
—Kevin, en el disco Sur o no Sur, Formosa aparece en una canción como una promesa improbable: una casa para Daisy en medio de una milonga. Años después, esa geografía imaginada se vuelve real. ¿Fue una rima o hay un recuerdo real detrás de ese refugio imaginario?

—KEVIN JOHANSEN: Bueno, respecto a esa frase, habría que preguntarle al que hizo ese gran monólogo improvisado, el actor Damián Dreizick. Quedó así la impronta porque la idea era una milonguita criolla en base a una persona trans, con empatía absoluta, algo que sigue muy vigente en la canción. El detalle de la casa en Formosa es absoluta casualidad y una ocurrencia risueña de Dreizick... capaz que tiene parientes, capaz hay alguna conexión. Nada es casual, y yo sé que uno de los primeros lugares al que yo llegué con mi música fue, justamente, Formosa.
 
 
—Hace más de 15 años que trabajan juntos. ¿Qué aprendieron del lenguaje del otro?

—K.J.: Yo creo que aprendimos, tanto Liniers como yo, con la fluidez de la amistad, de la complicidad, y también saber el lugar de cada uno naturalmente, ¿no? Fue algo gradual, él empezó haciendo un mural de espaldas, afiches, tapas de discos... hasta el formato actual. Y la verdad, creo que el crecimiento fue muy a la par de, en mi caso, de entender que la parte visual tenía una atracción innegable y que yo pasaba visualmente a un segundo plano, lo cual me encanta personalmente.

—LINIERS: Lo que más aprendí de Kevin es el escenario, cómo soy yo en un escenario, cómo trabajar con esa adrenalina, con ese tiempo acotado, con gente mirándome. Yo nunca me hubiera subido a un escenario por mi cuenta si Kevin no me hubiese invitado a subirme. Ahora incluso, cuando hago cosas solo, muchas veces invito a amigos. Necesito esa complicidad, un amigo que esté ahí para cuando yo empiezo a despistar. Y sobre la conexión entre el pincel y la guitarra, supongo que más allá de las lecturas freudianas que se les puede hacer a los dos, supongo que las guitarras a veces pintan colores y los pinceles ritmos.

—Llegan con Desde que te Madrid, un registro en vivo. ¿Qué tiene el vivo que sigue siendo irreemplazable incluso hoy?

—K.J.: La grabación en vivo fue una cosa lógica, terminar una gira justo en Madrid, donde tenemos amigos y colegas, como Drexler, o como Las Migas, que habían participado también en el disco anterior de estudio, Quiero Mejor. Así que fue como una cosa natural y orgánica. Fue nuestro primer disco en vivo así: yo solo con mis guitarras y él solo con sus pinceles, haciendo historietas en cada canción del disco, fue un plus absoluto.
 
—L: El vivo tiene algo cada vez más valioso: humanidad. No hay muchas computadoras entre nosotros y lo que hacemos. La guitarra de Kevin es acústica, no usa autotune; yo pinto con acrílicos y pasteles. Es como como que volvemos a esa base, ahora que está todo tan con inteligencia artificial metido por todos lados, y ya no sabemos qué es lo que vemos, qué es real o no. Un show en vivo es cien por ciento real; lo que pasa, pasa ahí, pasa esa noche, si estás ahí compartiste esa experiencia, y la gente agradece eso.


 —El libro Es nuestra forma de comunicarnos pone en palabras y en imágenes el vínculo creativo que los une. ¿Qué pudieron decir ahí que arriba del escenario no aparece?
 
—K.J: El libro es nuestra forma de comunicarnos. De alguna manera, ilustra el disco en un formato como de single; están todos los temas del disco en vivo, cada canción tiene su historieta. Es como otra forma de escuchar ese material.
 
—L: El libro surgió un poco cuando surgió el disco, lo que yo hacía en el escenario no se escuchaba, entonces le dije a Kevin que le iba a llenar el disco de dibujos. Así que dibujé todas las canciones que cantó en ese recital en Madrid, en el disco entraron algunas, en el CD entraron un poco más, pero en el libro pusimos todas. Para la gente que no tenga un tocadiscos o un CD y quiera tener las canciones en su casa, están en el libro; es un libro imposible de leer sin cantar en tu cabeza las canciones. Incluso en silencio, tiene música.
 
—En esta era de algoritmos e Inteligencia Artificial, ustedes proponen algo radicalmente artesanal. ¿El “error” en vivo (el pifie o la mancha) es hoy la última frontera de lo que nos hace verdaderamente humanos?
 
—K.J.: Los errores siempre están. Están en el estudio, están en cualquier taller de arte, y muchas veces los accidentes, como decía Robert Altman, el famoso director, son las mejores partes, o eran las mejores partes de su película. A veces, uno escucha grabaciones de los Beatles y hay pifies. Imagínense qué nos queda a los demás.
 
—L: Yo estoy muy a favor del error, de pintar por afuera de la raya. Cuando Kevin se olvida de alguna canción, en algún momento la gente se pone feliz. Cuando uno busca una obra de arte, no creo que busquemos la perfección, si no todos estaríamos mirando Capilla Sixtina y escuchando Beethoven. Uno busca humanidad en el arte, una experiencia humana, y entonces escuchamos a Los Ramones y leemos historietas y un montón de cosas en donde nos interesa más la persona que está atrás de esa obra. La música de Charly García sin Charly García, no sé si es interesante. Ahora con la inteligencia artificial podemos hacer que Charly cante canciones de Radiohead, ¿quién quiere eso? Yo estoy feliz con que Charly cante las de Charly y Thom Yorke las de Radiohead. Entonces, creo que lo que buscamos es humanidad en el arte. Por un tiempito la inteligencia artificial es como un truco de fiesta, que te dicen “mirá hicieron Volver al futuro 4 con IA”, nos acostumbramos rápido porque es estética pero berreta y la berretada está marcada por la falta de humanidad, nos parece como una especie de fotocopia del arte, y no nos gusta la fotocopia, nos gusta el arte, como decía el gran Juancito: me gusta el arte.
 
Liniers dibujando en el escenario.

—Viajan por el mundo construyendo pequeños mundos en cada escenario. Cuando las luces se apagan y guardan los pinceles y la guitarra... ¿qué es eso que no cabe en ninguna valija, que no se puede editar en un libro ni grabar en un disco, y que es lo único que les confirma que el viaje sigue valiendo la pena?
 
—KJ: Hay una famosa frase de Tom Waits que decía “ir de gira no es viajar”. Como que ir de gira no es hacer turismo, porque a veces estás un día en cada lugar y a través de la gente que se te acerca, los que te reciben, que suelen estar en el área de la Cultura, te recomiendan un museo, un lugar rico para comer, un lugar lindo para pasear. Y, entonces, termina siendo un poco como como decía el gran Rubén Albarrán, de Café Tacuba: “Nos invitan a lugares lindos, comemos rico, nos tratan bien, ¡qué más queremos!”. Un poco es eso, ¿no? El destino de viajar es conocer los lugares a través de la gente.
 
Kevin Johansen dibujando en vivo.

—L: Creo que tanto Kevin como yo tenemos como medio alma de Marco Polo. Kevin seguramente por su infancia tan trashumante que iba de ciudad en ciudad y de país en país, y yo por la falta de eso, por vivir en Buenos Aires y sentir que quería ver el resto del mundo. Así que claramente los dos disfrutamos mucho viajar, y más uno viaja más se encuentran similitudes entre todos nosotros. Todos ganamos y perdemos de la misma manera. Nos enamoramos, votamos por políticos corruptos, nos gusta comer torta y que alguna película esté bien hecha. Somos todos muy muy parecidos y me parece que es sano eso, que las xenofobias y las sensaciones de que el tipo que piensa un poquito diferente en algo político o en una idea económica no es el fin del mundo o que es de otro equipo de fútbol. Los últimos mundiales cada vez más me pongo contento porque gana algún equipo donde tengo amigos, México, Costa Rica, Brasil —salvo que nos ganen a nosotros—. Pero si juega Brasil contra Hungría, no conozco a nadie en Hungría así que querría que gane Brasil. Me parece que hace bien viajar si uno tiene la suerte de poder hacerlo. Es algo que es caro a veces, a veces no es tan caro. Ponerse una mochila, comprarse unos buenos zapatos y salir a caminar hasta donde se llegue, siempre va a ser bien. Se trata de personas el planeta, así que mientras más personas juntemos y más diferentes seamos, sean esas personas más parecidas nos vamos a encontrar.
 

Un show donde todo sucede en presente

 
En escena, no hay red. Una guitarra, un escritorio, hojas en blanco. Canciones que se transforman en dibujos y dibujos que acompañan la música en tiempo real. Este 23 de abril, la “casa en Formosa” abre sus puertas para recibir una alquimia que, después de 15 años, sigue siendo tan fresca como el primer dibujo. En tiempos de algoritmos, Kevin Johansen y Ricardo Liniers Siri proponen algo simple y, a la vez, radical: estar ahí. Porque, como dicen, lo más valioso —todavía— no se puede editar, ni replicar, ni automatizar. Una cita imperdible para quienes todavía creen que el arte, con todos sus pifies y manchas, es lo único que nos salva de la fotocopia.

13 abril 2026

¿POR QUÉ FONTANA ELIGIÓ LA VUELTA FERMOSA?

Estrategia y paisaje: El destino escrito en el río

 
Por Rocío Chavez

La Vuelta Formosa es el punto de origen geográfico y simbólico de la identidad de la región. Su historia arranca más de 300 años antes de la llegada del comandante Jorge Luis Fontana, vinculándose con la era de la exploración colonial en el Río de la Plata y el Paraguay.

 
Desde el siglo XVI, exploradores y navegantes españoles comenzaron a internarse en la cuenca del durante la época colonial. Estos viajes formaban parte del proceso de expansión del Imperio español en territorios que hoy corresponden a Argentina, Paraguay y otras regiones cercanas.

La curva pronunciada del río Paraguay, en la zona donde hoy se asienta la ciudad de Formosa, llamó la atención de los navegantes por la amplitud y calma de sus aguas, la vegetación exuberante del entorno y la forma particular del recodo del río.

Durante siglos, la zona fue territorio habitado por pueblos originarios, con escasa presencia permanente europea. En el siglo XIX, el Estado argentino comenzó a consolidar su presencia en la región mediante fortines, como el Fortín Formoso, en el marco de la organización territorial. Finalmente, en 1879 se fundó oficialmente la ciudad de Formosa, tomando su nombre de esa referencia geográfica e histórica.

Aunque no hay un único “descubridor” registrado con exclusividad, se atribuye el bautismo del lugar a los navegantes españoles que remontaban el río Paraguay hacia Asunción. La Vuelta Fermosa aparece mencionada en cartografía y relatos de viajes de la época de Pedro de Mendoza y Juan de Ayolas (alrededor de 1536-1537). Para ellos, era un punto de referencia náutico crucial antes de llegar a la actual capital paraguaya.
 
Sebastián Caboto, Juan de Ayolas y Domingo Martínez de Irala.
 
Las primeras menciones a este recodo del río se cree surgen en 1528. Sebastián Gaboto, el primer europeo en remontar el río Paraguay, pudo haber sido quien notó la particularidad de la curva.
Al navegar por el río, los exploradores se encontraban con la curva muy pronunciada y extensa (un meandro). Al doblar esa punta, la vista del paisaje, la vegetación exuberante y la amplitud del río eran tan impactantes que los marinos comenzaron a referirse al sitio como la Vuelta Fermosa, que en castellano antiguo quiere decir hermosa
 
Era el asombro estético de los europeos ante la geografía del Gran Chaco y fue el primer nombre europeo impuesto a esa parte específica del territorio, mucho antes de que existieran asentamientos permanentes, aunque las poblaciones originarias (qom y pilagá), quienes ya habitaban la zona, tenían sus propios nombres para el río y la costa. El contacto simbólico europeo fue más bien con el paisaje que con la soberanía efectiva del suelo, que permaneció bajo control indígena por tres siglos más.

La mirada del Comandante


Cuando el Laudo Hayes obligó a Argentina a entregar Villa Occidental (hoy Villa Hayes, en Paraguay), Luis Jorge Fontana recibió la orden de buscar un sitio para trasladar la capital del Territorio del Gran Chaco y su elección para fundar la ciudad de Formosa (originalmente Villa Formosa) en el recodo del río Paraguay conocido como Vuelta Fermosa no fue casual. Fue una decisión estratégica basada en factores geográficos, militares y logísticos. No fue una elección por azar, sino por las ventajas que los antiguos navegantes ya habían notado.
 
Las barrancas de la Vuelta Fermosa, conocidas como El Altillo habrían presentado un aspecto parecido al de esta foto.
 
A diferencia de otros puntos de la ribera que eran bajos y propensos a inundaciones constantes, la Vuelta Fermosa presentaba una barranca alta que era conocida como El Altillo y ofrecía beneficios inmediatos:
  • Protección contra las crecidas: el paredón natural era vital en una región de humedales y zonas anegadizas; y permitía el asentamiento de construcciones sin el riesgo inminente de quedar bajo el agua. 
  • Defensa natural: la altura facilitaba la vigilancia del río y del territorio circundante, una prioridad para un asentamiento que debía consolidar la soberanía argentina en la zona y custodiar las frontera tras la Guerra de la Triple Alianza. Al ser un recodo pronunciado, permitía una visión clara del tráfico fluvial, fundamental para un fortín militar. 
  • El puerto natural: la profundidad del río en esa curva permitía que barcos de gran calado pudieran atracar con facilidad, algo que Fontana comprobó con el vapor Resguardo.  
  • Punto de escala: Se ubicaba en una posición intermedia clave entre Corrientes y Asunción, lo que convertía al sitio en una parada estratégica para el comercio fluvial.
Fontana buscaba un lugar que pudiera sostener la vida de los colonos a largo plazo. En sus exploraciones previas en el vapor El Resguardo, notó que esta zona contaba con vegetación y madera y las tierras eran aptas para la agricultura y el desarrollo de la futura planta urbana.
 
Al desembarcar, Fontana quedó convencido de que la Vuelta Fermosa era el lugar ideal para “refundar” la presencia institucional argentina en la margen derecha del río Paraguay, combinando la belleza del paisaje con la funcionalidad de un puerto seguro.
 
Fontana respetó el nombre histórico. En sus diarios y en el acta de fundación, no intentó bautizar el lugar con un nombre nuevo o el de un prócer (como era común), sino que oficializó el nombre que los navegantes del siglo XVI habían dejado en las cartas náuticas: Fermosa. Esto le dio a la nueva ciudad una sensación de continuidad histórica, como si el destino del lugar ya hubiera sido marcado desde la colonia.
 
La Vuelta Fermosa del siglo XVI fue un descubrimiento estético y cartográfico; la Formosa de 1879 fue la materialización política de ese descubrimiento. Fontana simplemente confirmó lo que los navegantes españoles habían visto 340 años antes: que ese era el mejor lugar de la región para establecerse.

Pocos lugares en Argentina conservan un nombre que date de la época de la conquista de manera tan directa y descriptiva, lo que le otorga a la Vuelta Formosa una carga simbólica de continuidad histórica de casi 500 años.
 
Lo que comenzó como una simple descripción de navegantes (una vuelta hermosa del río) terminó definiendo el nombre de una Villa —luego capital provincial—, de un territorio nacional y finalmente de la provincia.

12 abril 2026

FONTANA Y EL DRAGÓN BAJO UNA LLUVIA DE TULIPANES

Por Dany Gómez

Fontana es un formidable constructor de soberanía. La cordillera de Los Andes y el Chaco Central son testigos de su acompañamiento a pioneros con empuje. Estará por siempre en nuestra memoria. 

 
El fundador de nuestra ciudad, Luis Jorge Fontana, fue un constructor de soberanía nacional arriesgando su propia vida. Pocos formoseños saben que fue gobernador de Chubut desde 1884, por lo que no tenemos la más mínima idea de la gesta de los Rifleros del Chubut, una expedición de 28 hombres, en su mayoría galeses, bajo el mando del mismísimo gobernador Fontana. Recorrieron 500 kilómetros hacia el Oeste de esa provincia y encontraron un valle al que llamaron 16 de Octubre. Ahí nació la ciudad de Trevelin. Esto pasó luego de la expulsión y matanza de pueblos originarios de la región a manos del santo patrono de los genocidas argentinos: Julio A. Roca. 

El busto de Luis Jorge Fontana bajo
una lluvia de pétalos de tulipán.
El monumento está emplazado
en la plaza que lleva su nombre
en la ciudad de Trevelin.
 
El valle 16 de Octubre fue el lugar elegido para la fundación —el 25 de noviembre de 1885— de la colonia galesa de Trevelin, que significa Ciudad Molino. Así llamada porque su diseño urbano, visto desde el aire, es semejante a las aspas de un molino.

Los Rifleros del Chubut. 7 argentinos,
2 alemanes, 1 estadounidense y 19 galeses liderados por el gobernador Luis Jorge Fontana
se adentraron con ganas en la Patagonia.
Recorrieron unos 500 kilómetros hacia el Oeste
de la provincia y llegaron a un valle
al que llamaron 16 de Octubre.
Ahí se fundó la ciudad de Trevelin.

Los galeses celebran a este médico, científico, naturalista, explorador, escritor y gobernante… y militar. La plaza principal de Trevelin lleva el nombre del Fontana donde, además, está el busto. Es el corazón de la ciudad. Es un octógono desde la que nacen ocho avenidas. Una de ellas es la avenida Fontana. Al Sur de la provincia hay un lago con su nombre.

Trevelin. La plaza Coronel
Fontana domina el plano.
 
Lago Fontana.
 
En Trevelin circula la leyenda del Dragón Rojo, protector de la cordillera, que habita en la montañas cercanas. Este dragón es un símbolo galés; está en la bandera y escudos de Gales y en la bandera de Trevelin. En la plaza Fontana hay un enorme dragón de 4,5 metros de largo por 3,5 metros de alto. En determinados horarios lanza gruesas llamaradas de 1,5 metros de largo. Está emplazado en el techo frontal del edificio de la Secretaría de Turismo. Es una obra imponente construida por un escultor. En la plaza se izan las banderas Mapuche-Tehuelche, de Chubut y de Trevelin. 
 
 

En Trevelin se producen tulipanes y se exportan a Países Bajos. Los bulbos son neerlandeses, pero los tulipanes son cultivados en Argentina, por argentinos, y vendidos a los amos y señores de la excelencia mundial en tulipanes. A principios de noviembre se hace la Fiesta del Tulipán. El lugar es la plaza Fontana. Es un evento turístico y cultural. La cultura galesa, el Campo de Tulipanes y el Parque Nacional Los Alerces le valieron el reconocimiento de La ONU (OMT) como uno de los 20 mejores pueblos por su desarrollo turístico. Es, además, la Capital Nacional del Vuelo de Montaña y tiene un cuerpo de bomberos de excelencia, destacados en los controversiales fuegos patagónicos recientes.
 
Campo de tulipanes en Trevelin. Hay 4 millones de flores de 42 variedades distribuidas en 4 hectáreas.

El episodio esperado en la Fiesta del Tulipán es la lluvia de tulipanes. Juan Carlos Ledesma, productor de estas flores, carga unos 100 kilos de pétalos de tulipán en un avión y hace pasadas volando bajo sobre la plaza para soltarlos. Una lluvia multicolor de flores para la gente y caricias al busto de Fontana. Tremendo fiestón se mandan.
 

#8A - 147 AÑOS: ALTA PRESENCIA PEGAMOS LOS FORMOSEÑOS EN 1879

Por Dany Gómez

La semblanza de Luis Jorge Fontana que reparten en la escuela se queda corta. En nuestra ciudad hay festejos de cumpleaños. El pueblo despliega sus ofrendas de arte, cultura o historia en actos de reconocimiento de lo que nació el 8 de abril de 1879 y su evolución. Pero los homenajes a los próceres, en muchos casos, están manchados por nuestra falta de convicción.
 
Selva del Chaco (Clerice). Lámina 5 del libro El Gran Chaco (Luis Jorge Fontana, Buenos Aires, 1881).
 
El vapor aviso El Resguardo soltó anclas y activó amarras para el desembarco de constructores de civilización en esta naturaleza al acecho. El Mayor Luis Jorge Fontana era el comandante del éxodo de los desalojados de Villa Occidental. Fueron los primeros pobladores de Formosa.
 
Temporal en la ciudad (Dany Gómez). Vista desde la playita de Alberdi.
 
Montes, palmares y espartillares interrumpidos por zanjones, riachos, esteros interminables, lagunas, pantanos, más las temporadas de inundaciones y sequías eran el lienzo de una naturaleza tan bella como asesina. Calorazos espantosos, heladas y lluvias sin fin, era el aporte del cielo al habitat de una fauna depredadora, venenosa, hambrienta. El monte, los pastizales y camalotales tenían ojos. No sabemos y no podemos siquiera imaginar lo que superaron estos primeros habitantes y no sé si podemos aproximarnos a la comprensión de sus motivaciones para quedarse por acá. El Jurassic Park que vende Hollywood es menos peligroso que Formosa en 1879. La muerte era el cazador.

El cumpleaños N.º 1 de Formosa sacó a los pobladores de sus ranchos. Pero no fue para festejar. Ese día de 1880 hubo un fiero piquete de protesta. Los pocos pobladores estaban padeciendo hambre, enfermedades y otros tormentos. La desesperación los tenía dominados. Intentaron asaltar la comisaría y tener así algo de alimento. Todo mal.

El éxodo de Villa Occidental hacia estas barrancas fue aceitado por las promesas de ayuda del Gobierno para desarrollar la agricultura, la ganadería y lo que podía producirse en estas tierras. Pero los habitantes fueron abandonados por el gobierno nacional. Pasaron cuatro meses caóticos hasta que el presidente Nicolás Avellaneda mandó a distribuir víveres.
 
Busto de Luis Jorge Fontana, emplazado en la Plaza de Armas de la Prefectura Naval.
 
Frente a eso hay algunos destinatarios de ofrendas impuestas que jamás van a compartir el podio bien merecido por Fontana y los Valientes. Lamentablemente el tiempo y esos raros caprichos del destino y la historia lograron instalar en nuestra memoria nombres que persisten pero que valen menos que la sombra de cualquier pionero que sufrió lo indecible en un refugio llamado Formosa.

Olvidamos fácilmente a quienes se jugaron con alma y sangre para intentar vivir con proyectos en este intenso paisaje. Muchos murieron atropellados por la naturaleza. Deberíamos darles más lugar a quienes nos precedieron. Uno para recordar con una fiesta es Luis Jorge. Y, por supuesto, tiene su monumento en la ciudad de Formosa.
 

El busto del fundador está emplazado en la reducida plaza de armas de la Prefectura local que, además, es una playa de estacionamiento. No es muy accesible para el visitante. Quienes hayan gestionado eso tendrán sus buenas razones históricas o culturales. Está de espaldas a la ciudad con la cabeza hacia el nor-noreste. Luis Jorge puso el lomo y desembarcó de El Resguardo, subió la barranca conocida como El Altillo, miró hacia el horizonte de este algo regado por la vuelta Fermosa y firmó la partida de nacimiento de nuestra Patria Chica en este abracadabrante lugar. La ciudad de Formosa hoy no es un pueblo o aldea; es una ciudad de más de 270 mil habitantes y capital estratégica de una provincia argentina.
 
Plaza de armas de la Prefectura (Google Earth). Es un rectángulo de 10 metros de ancho por 40 metros de largo. El monumento es un cuadrado de 4 metros de lado y está a menos de 4 metros del límite frontal del playón. A la izquierda y a la derecha hay unos 2 metros hasta los límites del playón.
 
Un barrio que no fue céntrico en sus inicios lleva su nombre. También hay una calle de dos kilómetros. La plaza San Martín se llamaba 8 de Abril. Pero falta la intensidad que debe tener un homenaje a las personas y sus acciones que arrancaron todo esto. Lo que se dice y escribe, lo que se recita y se canta, debería llevarnos a la vuelta Fermosa en 1879. Debemos contar a los niños —como si nos contáramos a nosotros mismos— estas historias con sus episodios de extremo sacrificio humano. Con palabra sencillas, sin apologías ni falsificaciones.
 
Plaza de armas de la Prefectura Naval con el monumento a Fontana.
 
No nos hagan escribir o memorizar poemas que no pasan de ser un laberinto descriptivo y redundante de recuerdos falsificados, creyendo que son metáforas. Esas líneas de texto son una colección de adjetivos y rimas forzadas ingenuas y escolares. Y no faltan aquellos que derrochan loas a los montes con robles y manzanos; con gacelas y jilgueros en concierto con el viento Zonda dando la bienvenida a los primeros pobladores con un despliegue de canto coral de la naturaleza. A eso agregale los delfines que guiaron al barco El Resguardo hasta la Vuelta Fermosa. Estos delirios formobicheños sorprenden cada vez menos.

¿Identidad, identitario, identificación? El paso del tiempo agiganta la confusión y el olvido alimenta la ignorancia. Nos da lo mismo Formosa, Fermosa, Fermoza e incluso Formoza. Y las intenciones poéticas en honor al fundador desaparecen antes del arranque porque no sabemos si dedicarlas a Jorge Luis, Luis Jorge o José Luis Fontana. Y aunque los papeles dicen que todo arrancó el 8 de abril, el propio comandante dijo que fue el 28 de marzo. Mejor no escribamos nada. Dejemos una ofrenda floral en la estatua del fundador. Entonces hacia allá vamos a cantar nuestra letanía identitaria frente al monumento de Fontana, ese que muchos creen que es la estatua que está en la explanada del Puerto, que no es otro que el homenaje a los europeos Caboto, Ayolas o Irala, que pasaron por acá más de 300 años antes de la fundación de Formosa. Uno de ellos bautizó a esta curva-sifón del río como Vuelta Fermosa.

Fontana no es un simple militar que, repentinamente, quedó encandilado por la vuelta Fermosa. No es un cándido firmante del acta de fundación de un asentamiento en un lugar extravagante. Este tipo no es un llano obediente ejecutor de órdenes presidenciales. Es mucho más que eso… mucho más, en serio.

Formosa City hoy


Tenemos electricidad, agua corriente, internet, pavimento, asfalto, autovías, hospitales, escuelas… Pero nos molestan las moscas, los mosquitos, los jejenes. Una sola viudita tiene la perseverancia suficiente como para enloquecer al más baqueano. Las cucarachas no paran nunca. Sin previo aviso tres o cuatro hormigas nos pican los pies ¡Un hormiguero se formó de la nada! Avispas, abejas, arañas de todo tamaño y variedad están entre nosotros. Tu living, dormitorio o baño sin vigilancia tiene telarañas que ayer no estaban. Pequeños reptiles viviendo en tu casa pasean como si nada por las paredes y no faltan ratas. Seguramente son el lagarto Juancho, la iguana Juana y el ratón Pérez. Y si te metés a cualquiera de las aguas que nos rodean, hay posibilidades de que las pirañas te dejen un dedo pelado con hueso expuesto. Una serpiente podría estar escondida en tu patio y de vez en cuando aparece un yacaré en la costanera y en tu alcoba también.

¿Qué imagen tenemos de la vida de una familia austríaca en su rancho en Formosa en 1879?