31 mayo 2026

SAN BRANDÁN, LA BAHÍA Y EL PERRO BOXER ALQUIMISTA

Delirios apócrifos y otros asuntos de Dios


Por Dany Gómez feat. Rocío Chavez

Acá va una muestra insuficiente de la historia de San Brandán y las consecuencias de la misión que Dios le encomendó.
 

Brandán fue un monje irlandés del siglo V. Nació en el año 484 y murió en 578. La liturgia católica celebra la fiesta de este santo evangelizador el 16 de mayo. ¡Atenti con esta fecha! Este cura es uno de los 12 apóstoles de Irlanda. Es patrono de los navegantes y en la botadura ceremonial de un barco se le pide que interceda ante Dios para la protección naviera.

Brandán es recordado universalmente por ser el protagonista de un viaje que emprendió por el Océano Atlántico Norte junto con otros 17 frailes a principios del año 500. Dios lo puso manos a la obra en la búsqueda de la Tierra Prometida de los Santos. Hay investigaciones enfocadas en la llegada de estos irlandeses a América 400 años antes que los vikingos y 900 años antes de Colón.

Navegaron durante siete años en aguas asesinas a bordo de un curragh, eficiente barquito irlandés; perseguidos por témpanos y acosados por tormentas sin porvenir. No había sextantes, ni astrolabios, ni GPS. Las tempestades tapaban el cielo, la Luna, el Sol y las bellísimas auroras boreales. Pero había Dios. 

¡Ndee, alto viaje curtía este Brandán! 


Esta peregrinación marina a puro ayuno, oración, devoción y entrega fue una procesión tan gloriosa como delirante. La narrativa humana no puede explicar —o contar— todo lo ocurrido en la tremenda y sagrada romería que agitó Brandán. Es un misterio de la fe. Es la voluntad de Dios. Encontraron tierras misteriosas de las buenas, de las malas y del mismísimo más allá habitadas por entidades y seres que solamente la mente de poetas o alucinados pueden engendrar.

Hambre y sed eran constantes, solían quedarse sin provisiones pero Dios proveía y hasta multiplicó alimentos. Satanás no paraba de tentar a estos frailes rebeldes. Llegaron a una isla donde un perro los guió hasta un banquete; los marinos de Dios morfaron y se pusieron al día. Desembarcaron en otra isla habitada por ovejas gigantes. Con mucha sed, avistaron una isla con agua para tomar, pero con moderación. Los curas que tomaron más de la cuenta quedaron papeados; algunos hasta tres días. 

Seguían encontrando islas. En una había un templo con altares y vasos de cristal; iluminado por focos milagrosos que nunca se agotaban. Fueron atacados por un monstruo gigante que lanzaba espuma por las narices y quería comer a los curas. Pero Dios envió a otro monstruo descomunal que despedazó al primero. Los navegantes se alimentaron durante tres meses con la carne del bicharraco derrotado. En medio del mar se toparon con una columna de cristal envuelta en una red. Ahí encontraron un cáliz y un plato, ambos de oro.
 
San Brandán encuentra a Judas Iscariote.

Hay más islas, muchas. Desembarcaron en la mugrienta y hedionda isla de los herreros. Una montaña escupía fuego mientras los monjes eran atacados con carbón fundido por miles de demonios rezarpados vomitando alaridos. Era la frontera del Infierno. En otra isla se encontraron con Judas Iscariote. Una vez apareció una sirena y Brandán la bautizó. Esto no es todo lo que vivieron los sacerdotes en su travesía de siete años.
 
San Brandan y la sirena.
 
El lisérgico Brandán de hace quince siglos se parece tanto a otro lisérgico de nuestra era: el escritor Jack Kerouacautor de la novela En el camino (On the road), publicada en 1957. Describe a dos amigos católicos que salen a buscar a Dios. Una célebre frase vive en esa obra: “El hombre santo no tiene escapatoria: debe sudar para Dios”. Ahí está la descripción del apocalipsis actual; una ofrenda poética de la Generación Beat que desperezó a la gilada y desnudó perversiones culturales disfrazadas del pulcro American Dream.
 
—Y Brandán? ¿Y la bahía? ¿Y el perro boxer alquimista?
 —Ok. Volvamos al Océano Ártico. Tb.

Hall de la fama eterna para Brandán   


El primer año de navegación los curas desembarcaron en una isla para celebrar la Pascua y armaron un fueguito para calentarse. El suelo comenzó a moverse. Tremendo cagazo les agarró y rajaron de ahí. No era una isla. La hoguera pascual molestó a un conocido pez mitológico gigante. Así nació la leyenda de la Isla de San Brandán.
Quienes la buscamos con mirada humanoide y mente tiktokera no la encontraremos haciendo scrolling.
 
San Brandan y los frailes en el lomo de Jasconio, el pez gigante.

La fábula esta creció y creció hasta hacerse una bola fantástica de versiones e hipótesis traídas de los pelos que convenció al mundo la existencia de la isla errante. Los dibujantes medievales la incluyeron en sus mapas.
 
El curragh con el que Tim Severin y su equipo encararon el Ártico. Sin brújulas ni instrumental de navegación actuales, partieron de Irlanda el 16 de mayo de 1976 y llegaron a las costas de EE. UU. un año después. Fue construido por ellos a partir del relato de San Brandán.

 Buscadores, exploradores y delirantes de toda calaña no paran de buscar la isla de Brandán. No faltan los que la vieron —y la ven— en algún lugar del Atlántico, especialmente en las islas Canarias. Hay cruceros turísticos llevando gente al mar que rodea a La Palma, al Oeste del archipiélago español (ahí donde reventó uno de los volcanes de Cumbre Vieja en 2021), donde suele aparecer la isla del santo irlandés.

Atendele pue un poco a estos navegantes enajenados


En 1520 la expedición Magallanes-Elcano llegó a las costas de América del Sur y encontró una gran bahía al Sur de la desembocadura del Río de la Plata, en la provincia de Buenos Aires. Los geógrafos de Magallanes la llamaron bahía de Samborombón (deformaciones o adaptaciones ligüísticas de San Brandán, Barandán, Borondón y demás).
 

Había sido que muchos creían que esta enorme bahía se formó por el desprendimiento de la mismísima isla ambulante de San Brandán que de vez en cuando aparece en las Canarias, a más de 8.000 km de distancia.
 

Sambo: Creer o reventar


En honor a San Brandán, el perro de Día Seis se llama Sambo. Lo bautizamos así antes de conocerlo; antes de que nazca. Queríamos un perro con nosotros y teníamos el nombre. Pero sin mercadeo, algo de primera, de familia. No comprado. Un tiempito después un amigo de un amigo de otro amigo que conocía a cierto amigo, se enteró que andábamos queriendo un perrito de buena crianza. Entonces me avisó que uno de esos amigos tenía una perra boxer a punto de dar a luz. Y no quería entregar cachorros a cualquiera. Uno era para nosotros. Sambo nació el 19 de mayo de 2015. Es lo que dice la papeleta, pero el escribiente sucumbió a la tentación de Satanás y escribió mal el día. Puso el número 9 en vez del 6. La fecha correcta es 16 de mayo: El día de San Brandán.
 

Hace tres días Sambo dejó este mundo. Sambo, el alquimista del dolor, ascendió a la isla de San Brandán y es su guardián.

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