14 junio 2026

NOTA DE TAPA N.º 608: FORMOSA EN EL POGO MÁS GRANDE DEL MUNDO

Misas ricoteras: los tours que movilizaron a más de mil fanáticos del Indio


Por Rocío Chavez y Dany Gómez

Durante casi una década, grupos de amigos organizaron viajes desde Formosa a cada presentación del Indio Solari. Lo que comenzó con un colectivo de 24 personas terminó convirtiéndose en una verdadera peregrinación que llevó a cientos de formoseños por las rutas argentinas detrás de una misma pasión.
 
 
De un colectivo sin baño camino a Salta en el 2009, a movilizar a más de 1.500 formoseños en Olavarría en el 2017, Fernando Agüero y Sebastián Torito Gómez con Torituur Viajes a la Música fueron los pioneros en organizar viajes a las misas ricoteras, porque en Formosa el que abandona no tiene premio. Un gesto que resume el alma de esos tours se dio en la despedida del Indio: uno de los primeros pasajeros, de Pirané y hoy radicado en Buenos Aires, fue al polideportivo Gatica y le dejó su bandera argentina con el logo de Patricio Rey que lo acompañó durante 15 años de recitales. En esa bandera que hoy descansa junto al Míster “estamos todos los formoseños que no pudimos ir” convencidos que nadie es capaz de matarte en mi alma.
 
Fernando Agüero (Tekeresma Rock)

A comienzos de la década de 2000, tras la separación de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, el Indio Solari inició su etapa solista con Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado y comenzó a girar por las provincias donde las misas ricoteras congregaban cientos de miles de personas. Los tours se convirtieron en punto de encuentro para una comunidad que compartía códigos, música, experiencias y una identidad cultural vinculada al universo ricotero.
 
Milton Fernández Bedoya (Yeúma Producciones y Sótano Cultural)
 
En Formosa, los viajes a las misas ricoteras comenzaron en el 2011 organizados por Fernando y Torito que lo hicieron juntos hasta finales del 2013 cuando —por cuestiones personales— Sebastián dejó los tours hasta el 2016. Fernando siguió con Tekeresma Rock Viajes. Hubo 9 salidas, siempre con dos coordinadores por micros.
 
Doce fueron los colectivos que llegaron desde Formosa al último show del Indio, el 11 de marzo de 2017, en Olavarría, organizados por 5 operadores: Torituur Viajes a la Música, Tekeresma Rock Viajes, el Agite FutbolRock (Javier Pildayan y Lucho Monjes), La Cornisa, de Clorinda (Aníbal Benítez) y en el 2017 Yeúma Producciones (Milton Fernández Bedoya). Aproximadamente 900 personas en micros y con las que viajaron de forma particular sumaron 1.500 formoseños. El recital en el predio La Colmena fue histórico al congregar entre 400.000 y 500.000 personas. Hubo fallas graves de seguridad, lo que resultó en la muerte de dos personas y múltiples heridos.

El origen de la locura


La génesis de los tours formoseños fue en el 2009, luego del show del Indio en Salta, y Fernando lo cuenta: “Éramos 24 amigos arriba de un colectivo, sin baño, rumbo a Salta. Nadie imaginaba que años después terminaríamos movilizando a más de mil formoseños detrás de una misa ricotera. Era el único show del año del Indio, y queríamos vivir la experiencia, juntamos $300 para el viaje, entrada y viáticos, vendimos locro, empanadas, pollos y pasamos la gorra en la casa”. Luego del primer viaje —siempre en 2011— vendrían Junín y Tandil, después en el 2013 Mendoza (único show), 2014 Gualeguaychú y Mendoza, 2016 Tandil y 2017 Olavarría. No hubo misas en 2012 ni en 2015.
 
 
Los viajes requerían una planificación compleja: reservas, coordinación de contingentes, puntos de encuentro, alojamiento en algunos casos y asistencia durante trayectos que superaraban los mil kilómetros. El principal desafío de Fernando y Torito en la primera peregrinación fueron dos: cubrir el costo de los colectivos (ya sea en Formosa, Corrientes o Chaco) y conseguir con anticipación las entradas para el show de Salta, en el 2011; esa misa fue la última realizada en un estadio de fútbol, los shows los restantes se hicieron en autódromos e hipódromos, excepto el último que fue en La Colmena.

La organización comenzaba ni bien se sabía la fecha de la próxima misa, lo que pasaba al terminar un show. En la pantalla gigante se anunciaba “y a la semana arrancábamos a trabajar; conseguir colectivos y reservar las entradas, confirmado eso, hacíamos los afiches y salíamos a pegarlos con engrudo artesanal por toda la ciudad, con los flyers íbamos a recitales o eventos masivos en la ciudad y también a las radios y diarios”.
 
 
Como en toda producción independiente y autogestionada, económicamente se empataba o ganaba. Fernando dice que todo era “a pulmón, inversión y reinversión, pero la gente siempre respondió positivamente, y la ola fue creciendo levando la bandera de Formosa a todos lados”.

La partida física del Indio Solari dejó un tendal de remeras negras huérfanas en todo el país, y Formosa no fue la excepción. Sin embargo, para entender la magnitud del fenómeno en esta tierra, no alcanza con contar los kilómetros de ruta ni enumerar los colectivos que partían. La verdadera victoria de la comunidad ricotera local fue otra: lograr que el templo baje a la provincia. A través de banderazos, productoras independientes, alianzas estratégicas y una resistencia cultural que involucró a nombres reconocidos de la escena local, Formosa demostró que la distancia geográfica no era un impedimento para encender el fuego.
 
 
Donde hay dolor habrá canciones, y aunque el Indio ya no tocará en vivo, al final del día, las despedidas son esos dolores dulces, pero queda el orgullo de saber que cuando el fuego creció elegimos estar allí, rindiéndole cuentas a mi único héroe en este lío. La liturgia quedó sembrada en esta tierra para siempre. Por eso, en este día y cada día, la bandera de la resistencia, como la de Pirané, ya no se baja nunca más. ¡Gracias Indio, de todo el pueblo ricotero de Formosa, pensando en vos siempre, siempre extrañándote!

Ñam fri frufi fali fru, Vencedores vencidos y Mariposa Pontiac

 
Los colectivos de Torituur Viajes a la Música y Tekeresma Rock Viajes no se identificaban con números, sino con frases o nombres de canciones de Los Redondos. Así, entre Ñam fri frufi fali fru, Vencedores vencidos y Mariposa Pontiac, cada pasajero lograba divisar su micro en medio de la maravillosa locura del regreso de cada recital.
 
 
Cada uno que viajó a las misas atesora su propia bitácora, y Fernando rescata algunas postales colectivas de las tantas rutas que coordinó: “En Salta 2009, tiraban fuegos artificiales en una estación de servicio, en la previa. En Junín 2011 sufrimos la primera caminata larga: 7 kilómetros entre el colectivo y el predio. Nuestra referencia para el regreso era una casa de color rosa que a la vuelta nunca pudimos ver porque no tenía luz. Esa noche, en el pogo, perdí una zapatilla al tercer tema; cuando terminó Jijiji, me cayó en la cabeza otra zapatilla que no era mía, ¡pero del mismo número! La tengo de recuerdo”.

El viaje a Mendoza en 2013 duró una eternidad de 28 horas, pero el deseo de cuando el fuego crezca quiero estar allí lo podía todo. “Fue el último viaje que organizamos juntos con Torito. Llevamos 3 colectivos de 60 pasajeros. El coordinador de una de las unidades se olvidó el pendrive con música y solo tenía el disco Luzbelito. Escuchamos ese álbum todo el viaje. ¿Y con qué tema abrió el Indio esa noche? ¡Con Luzbelito! Increíble. El asado nunca faltaba en la ruta, y esa vez lo hicimos con leña de eucalipto, ¡salió mentolado!. Durante el show caía agua nieve y hacíamos el pogo a 5 grados bajo cero”.
 

La caminata de Junín fue superada ampliamente en Gualeguaychú 2014: “Se inundó el lugar donde paraban los micros y fue un caos. Llevamos 3 colectivos: uno logró quedar a 3 kilómetros del predio, otro a 20 y el último a 30 kilómetros, y caminamos. Y en Tandil 2016 estuvimos varados 8 horas en Santa Fe por un control de Gendarmería. Nos quisieron incautar las bebidas, pero logramos que no se las lleven, y hasta salí en los diarios. Para Olavarría 2017 elegimos el IPV como punto de salida, tocó El Andador de Luca y con esa manija partimos hacia lo que sería la última misa. En esos viajes hicimos grandes amistades, unimos viejas enemistades y nacieron amoríos. Solo queda agradecer siempre a los amigos de la vida que bancaron esta locura”.
 
 
Fernando, al igual que todos los ricoteros, todavía procesa el durísimo impacto emocional de la muerte del Indio Solari. Afirma que su relación con Patricio Rey es “muy fuerte y loca”, y concluye con el pecho apretado: “Es increíble que una persona que no conocés personalmente te sacuda tanto. Lloré cuando se fue mi abuela, cuando salimos campeones del mundo, por Lola, mi perra, y por la muerte del Indio. Te festejo, te lloro y te vuelvo a festejar, ¡gracias por el legado! Se te va a extrañar. Escuchen siempre Todo un palo”.

La cultura ricotera en Formosa


El fenómeno ricotero no fue un esfuerzo aislado; funcionó como un tejido con otros actores del circuito cultural local. Con el paso de los años, Formosa recibió a figuras fundamentales del universo ricotero. El broche de oro lo puso uno de los pilares de la cultura rockera en Formosa: Milton Fernández Bedoya, productor, gestor cultural y responsable de Sótano Cultural. Tras años de insistencia virtual logró la histórica llegada de Skay Beilinson a Formosa. Junto a su banda Los Fakires, el Flaco tocó en el Club CEP el sábado 7 de marzo de 2026, marcando un hito para el rock local. Tres años antes, Sótano recibió en dos noches (sábado19 y domingo 20 de agosto) a Walter Sidotti (baterista histórico de PR) y Sergio Colombo (saxofonista de Los Fundamentalistas), junto a bandas locales invitadas.
 
 

La articulación local dejó otras postales imborrables


BALTAZAR COMOTO, guitarrista fundamental de la etapa solista del Indio, tocó en Ramal Pub, organizado por Nelbott Producciones.

MARIO BREUER, ingeniero de sonido y productor de los discos icónicos de Los Redondos, llegó a Formosa en octubre de 2013 para dictar una capacitación técnica única en la región, sobre una propuesta del Festival Mamboretá.

MARCELO TORRES, el primer bajista de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, vino a Formosa en el 2018 (salón cultural municipal) y en el 2023 (JBC), de la mano de Quieren Rock.

WILLY CROOK, recordado saxofonista de los primeros discos de Los Redondos, llegó por primera vez a la ciudad con su banda The Funky Torinos. Tocó el 20 de diciembre de 2019 en el emblemático bar 323, que celebraba sus 15 años.

LUIS ROBINSON, el armonicista que grabó la inolvidable introducción de Tarea Fina en el disco La mosca y la sopa, pisó suelo formoseño en varias ocasiones.
 

La movida también tuvo uno de sus momentos más recordados en 2014, cuando se realizó el Banderazo Ricotero en el Paraíso de los Niños. La convocatoria se desarrolló en simultáneo con encuentros similares realizados en distintas ciudades del país y funcionó como antesala del viaje  a Gualeguaychú.

Tekeresma


De la mano de Fernando Agüero, Tekeresma, una productora de espectáculos en vivo, fue parte muy importante en esa movida. Radicado hoy en el interior provincial junto a Kari —su compañera desde hace 10 años, a quien conoció gracias a esta locura redonda—, Fernando cuenta que por sus filas pasaron más de 50 personas, destacando nombres activos de la gestión local como Ángelo Vischi, Flor Zanello, Milton Fernández Bedoya o Mati Vega; y aunque Torito Gómez prefirió no figurar formalmente en los papeles de la empresa “es el principal colaborador desde el primer día”. Ese mismo motor que arrancó produciendo la obra teatral Toc Toc terminaría trayendo a Formosa no solo a gigantes del mundo ricotero sino también de la música popular como La Renga, Don Osvaldo, La Beriso, Divididos, Las Pelotas, Guasones, e incluso fenómenos contemporáneos como YSY A, Abel Pintos o la Fiesta Bresh.
 
Fernando Agüero y Kari Benítez
 
Con Tekeresma, Formosa vivió noches históricas: en abril de 2015, la Noche Fundamental, en Camelot, con Hernán Aramberri (productor y baterista de PR) y Gaspar Benegas (guitarra y voz de Los Fundamentalistas). El Andador de Luca fue el anfitrión y Benegas se subió a tocar con ellos una versión mítica de Un ángel para tu soledad. Entre 2016 y 2017, a Camelot llegaron las bandas santafesinas Lupus y Etiqueta Negra, y se sorteaban viajes con todo incluido para ir a ver al Indio. En julio de 2017, Rocambole, el artista plástico y cerebro estético de Los Redondos, en el Salón cultural de la Municipalidad, dio una charla y presentó su libro De regreso a Oktubre: lo que quedó en el tintero, musicalizada por las bandas Así Zapaba Zaratustra y Lobo Suelto (tributo a Los Redondos).
 
 
La cuenta pendiente para Fernando sigue siendo la Kermesse Redonda, el proyecto integrado por ex músicos de Patricio Rey: “En caso de concretarse podemos decir que vinieron todos los integrantes de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota a Formosa, excepto el Indio que nos íbamos a donde él tocaba”.

Indio Avellaneda

 
Indio Avellaneda. No vemos otro nombre para esta ciudad. Esta millonaria procesión-peregrinación es la ofrenda al Indio. 500 mil estuvieron en el ostensorio. El ritual se movía por la avenida Mitre desde cerca del límite con la Ciudad de Buenos Aires hasta el polideportivo Gatica.
 
 
La presencia internacional en Internet fue tan escandalosa que superó ampliamente la cantidad de gente presente. Millones de visitas, reacciones y material multiplicado furiosamente agitó las redes. Sin convocatoria previa ni la intervención de organizaciones vencedoras vencidas por el tiempo.

La casta universal no pudo cerrar el pico; y mandó a algunos mamíferos del eslabón perdido para que balbuceen ideas despavoridas, como la “apropiación política de la imagen del Indio”. Luisito no pudo ocultar su despecho y envidia; cínicamente hizo un llamado a la marejada de lúmpenes presentes: “Vayan a laburar, muchachos; para salir de la malaria hay que salir a laburar”. ¡Angá tu batalla cultural kuera!.

Es muy gracioso escuchar a esos sirvientes del poder oscuro vomitando sus paparruchadas inentendibles e inexplicables. Los lamentos sin lágrimas ni convicción de la sagrada objetividad periodística no conformaron ni a esa ridícula e irrelevante minoría portadora del estandarte de esa obscenidad que los dueños absolutos llaman “batalla cultural”.

Nadie puede negar que un cambio cultural no se hace con dirigentes y militantes peleando batallas ajenas. Se necesitan líderes y activistas de corazón, como el Indio, su arte y nosotros. Somos el pueblo, nos gusta sangrar por una dosis eterna de poesía; orgullosamente rechazada por esos oscuros moradores de cloacas flotando a la deriva. ¡La anarcoescatología al palo!

¡Che! Quedó bien en claro y para siempre quién es nuestro único héroe en este lío.
 

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