Voz Florecida, el Festival de Narración Oral, transita su tercera edición y entra en su tramo final. Desde el martes, 20 narradoras provenientes de distintos puntos del país y de Formosa vienen desplegando historias en escuelas, hospitales, centros comunitarios, instituciones y espacios culturales, llevando la narración oral allí donde una historia puede convertirse también en encuentro.
El Festival, impulsado por la narradora y comunicadora Marina Silveri, junto a La Mandinga, pone a la palabra en movimiento y construye puentes entre territorios, generaciones y comunidades. Después de varios días de instancias de formación, con talleres de narración oral, títeres y narración oral como herramienta pedagógica, hoy y mañana sábado 5 serán las últimas oportunidades para encontrarse con las narradoras en funciones abiertas al público.
El primer destino del tramo final será Villa Escolar, donde la narración oral llegará hoy a la sala teatral de la Casa del Bicentenario, en una función comunitaria. La jornada del sábado será en La Mandinga con dos momentos bien diferenciados. A las 16 horas, habrá una función especial para las infancias, pensada para que los más pequeños entren en contacto con el universo de los relatos a través de las voces, los personajes y la imaginación. Y a las 21, llegará el gran espectáculo de cierre para adultos, que reunirá a las narradoras en una última celebración de la palabra compartida.
Será la síntesis de un Festival que durante 5 días convirtió a la narración oral en una herramienta de encuentro y circulación cultural, reuniendo una diversidad de voces: Cristina Rodríguez y Ester Chacón, de Llavallol; Gladys Márquez, de La Plata; Andrea Suárez, Carla Herbstein y Valeria Rinoldi, de Córdoba; Regina Sáez, de Tucumán; Silvia Lizárraga, de Catamarca; y Nora Schwartz, de Resistencia. La representación formoseña está integrada por Carola Mercado, Gabriela Zorrilla, Claudia Pineda, Silvia Polo, Alejandro Flores, Rossana Caballero, Silvina Alessio, Antonia Palacios, Noeli Ibar y Marina Silveri.
Esa diversidad de procedencias convierte al Festival en una suerte de mapa federal de historias. Diferentes tonadas, memorias, estilos y maneras de narrar que durante estos días se encuentran en Formosa y, a través de la palabra, construyen una trama común, porque mientras alguien tenga una historia para contar y alguien más quiera escucharla, la palabra todavía tendrá dónde florecer.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario