Quémese después de leer
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| Castigo programado. Fer. Óleo sobre lienzo. 20 cm x 20 cm. (@fermarcan.art) |
Antes nunca creíste que algo así podría ser verdad
48. Formosativa II. 2014
Pensábamos ingenuamente que al pasar el siglo XX, el siglo XIX haría que el siglo XVIII parezca el siglo XVII. Pero ni ahí que fue así. En dos patadas aparecieron los autopercibidos Profetas de la Libertad para arrastrarnos al siglo XIV y su cargamento de Peste Negra. Creíamos que la humanidad plena y la civilización abrirían los caminos del bien. Pero tampoco es así. Ni ahí. Nos comimos el mango caído de que la tecnología nos facilitaría la vida dándonos más tiempo para el ocio creativo. Nada que ver. Cada vez tenemos menos tiempo. Y desde el mundo digital, montañas de bots que funcionan con el alma prestada por andá a saber quiénes, estan apaleando nuestra comunidad con rumbo a su aniquilamiento. Así es el siniestro martillo neumático ajustado especialmente para el rastreo, localización y destrucción de todo lo que huela a arte o poesía; incluso habrá aplastamiento ante la puta sospecha de actividad creativa o artesanal; por las dudas.
Buscan alimentarse de tu dolor
Más que nunca tenemos que mandar fruta y enfrentar al dolor que anda desbordándose por ahí y dejando residuos cloacales. Nuestro enemigo es el dolor. Reaccionar con violencia para enfrentarnos al bestialismo organizado podría ser aun más doloroso. Las larvas que montan este caos tienen fuerza, pero nosotros tenemos el poder. “La música da alma al universo, alas a la mente, vuelo a la imaginación, y vida y alegría a todo”; y si la música es rock, el pogo es la resurrección. Somos únicos en un pogo único que no necesita carnadas, señuelos o animadores para que ocurra. No hay rocanrol de verdad si hay que rogar “un merecido pogo”; ya fue eso de implorar “un merecido aplauso” para tal o cual puesta en escena. Si hay rocanrol con fuero real, sale pogo; si hay teatro vamos a aplaudir de pie hasta que se pulverice el telón.
Hace como mil años andamos deambulando por recis, pero los pogos son un misterio. No se sabe como se forma, aun sabiendo que tal o cual tema es el detonante de explosiones emocionales que lanzan a los apasionados lo más cerca del escenario. Es espontáneo, orgánico, no masificado. Sin preliminares ni boludeces, cada cual se zambulle en ese orgiástico big bang de pura libertad, que no es de nadie, al mismo tiempo que lo es de todos. No hay explicación para esto. Para más tips buscá un pogo, una obra de teatro, una peli, una muestra o expo de lo que fuese que te guste.
Buscan alimentarse de tu dolor
El exorcista. Formosativa II. 2014
Más que nunca tenemos que mandar fruta y enfrentar al dolor que anda desbordándose por ahí y dejando residuos cloacales. Nuestro enemigo es el dolor. Reaccionar con violencia para enfrentarnos al bestialismo organizado podría ser aun más doloroso. Las larvas que montan este caos tienen fuerza, pero nosotros tenemos el poder. “La música da alma al universo, alas a la mente, vuelo a la imaginación, y vida y alegría a todo”; y si la música es rock, el pogo es la resurrección. Somos únicos en un pogo único que no necesita carnadas, señuelos o animadores para que ocurra. No hay rocanrol de verdad si hay que rogar “un merecido pogo”; ya fue eso de implorar “un merecido aplauso” para tal o cual puesta en escena. Si hay rocanrol con fuero real, sale pogo; si hay teatro vamos a aplaudir de pie hasta que se pulverice el telón.
Hace como mil años andamos deambulando por recis, pero los pogos son un misterio. No se sabe como se forma, aun sabiendo que tal o cual tema es el detonante de explosiones emocionales que lanzan a los apasionados lo más cerca del escenario. Es espontáneo, orgánico, no masificado. Sin preliminares ni boludeces, cada cual se zambulle en ese orgiástico big bang de pura libertad, que no es de nadie, al mismo tiempo que lo es de todos. No hay explicación para esto. Para más tips buscá un pogo, una obra de teatro, una peli, una muestra o expo de lo que fuese que te guste.
Los argentinos estamos rematadamente autorizados por el Universo a decir lo que se nos ocurra sobre movidas, espectáculos, actos, fiestas y lo que fuese que nos convierta en espectadores. Es que somos el mejor público del mundo. Y no solo eso: El pogo más grande del mundo es argentino. No hay fantasía ni delirios místicos en esto. El podio del público formado es nuestro sin importar si es una modesta producción barrial autogestionada, el fútbol grande o la indescriptible reacción a Ji ji ji, de los Redondos. Somos más que espectadores; somos poderosos.
No es el momento de hacernos los lindos; muchos dejamos atrás las pretensiones de asistir a actos en escenarios luminosos con sonido perfecto. Ya no importa si te falla la voz, o rompiste un parche y un plato se quebró y se te metió de canto en la gamba pedalera; no importa si tu bajo tiene una sola cuerda o, incluso, ninguna. Sabemos que vas a montar tu escena. Si a tu mural le faltó pintura, entonces vamos a destacar el detalle del color silenciado. Ahí vamos a estar porque muchos de nosotros estamos entendiendo dolorosamente que hoy —más que nunca— somos el público quienes necesitamos a nuestros creadores y sus ansias de libertad. Músicos, cineastas, actores, poetas, pintores, bailarines… ¡Nambrena, bancamos a toditos!
No es el momento de hacernos los lindos; muchos dejamos atrás las pretensiones de asistir a actos en escenarios luminosos con sonido perfecto. Ya no importa si te falla la voz, o rompiste un parche y un plato se quebró y se te metió de canto en la gamba pedalera; no importa si tu bajo tiene una sola cuerda o, incluso, ninguna. Sabemos que vas a montar tu escena. Si a tu mural le faltó pintura, entonces vamos a destacar el detalle del color silenciado. Ahí vamos a estar porque muchos de nosotros estamos entendiendo dolorosamente que hoy —más que nunca— somos el público quienes necesitamos a nuestros creadores y sus ansias de libertad. Músicos, cineastas, actores, poetas, pintores, bailarines… ¡Nambrena, bancamos a toditos!



























