Cuatro noches de tradición, solidaridad y una grilla imponente
La quinta edición de Yvy Porá – La Fiesta Solidaria del Chaco Formoseño, que se realizará del 13 al 16 de agosto en Gran Guardia, confirma la tradición pero además se anima a discutir el futuro al incorporar a Milo J en una programación encabezada por figuras históricas como Soledad Pastorutti, El Chaqueño Palavecino y Lázaro Caballero.
Más allá del desfile de consagrados, el anuncio que encendió la expectativa y sorprendió a muchos es la llegada de Milo J. No porque Milo J sea ajeno a la música popular argentina, sino porque su nombre aparece asociado, casi de inmediato, al trap, el rap y las nuevas formas de la canción urbana. El artista bonaerense, referente indiscutido de la escena urbana actual, desembarcará en Formosa en un momento clave de su carrera, tras haber dejado en claro en sus últimos trabajos una fascinación y afinidad explícita por la música de raíz.
En los últimos años demostró que su búsqueda artística excede cualquier etiqueta, incorporando guitarras criollas, zambas, chacareras y sonoridades de raíz que dialogan naturalmente con la tradición. Más que un golpe de efecto, su presencia en Yvy Porá representa una decisión cultural.
Una falsa grieta
Todavía se sostiene, en ciertos ámbitos, una disputa artificial entre lo tradicional y lo nuevo. Yvy Porá propone otra cosa: un escenario donde ambas expresiones conviven sin resignar identidad. Porque el folklore, bien mirado, nunca dejó de moverse.
La historia de la música popular argentina está llena de artistas que en su momento fueron leídos como rupturistas y hoy son parte del canon. Mercedes Sosa incorporó repertorios impensados para su época. Horacio Guarany cruzó poesía y compromiso político. Soledad Pastorutti, en los años 90, revolucionó los festivales y acercó a miles de jóvenes al folclore. Hoy, probablemente, Milo J esté empezando a ocupar ese lugar de puente entre generaciones.
Su llegada puede ser la puerta de entrada para un público adolescente que tal vez nunca se había planteado ir a un festival folklórico. Y ese dato no es menor: los festivales necesitan renovarse para seguir vivos. No alcanza con sumar espectadores; hace falta garantizar el recambio generacional de las audiencias. Cada joven que llega atraído por un artista contemporáneo también se encuentra, en el camino, con una guitarra criolla, una chacarera, un chamamé, una zamba o la energía de una peña popular. En eso Yvy Porá parece tener claro algo fundamental: la identidad no se conserva encerrándola, sino dejando que dialogue con su tiempo.
La programación completa hace visible esa mirada. La fiesta en Gran Guardia no escatimará en diversidad sonora. La grilla federal reunirá potencias del chamamé, el folclore norteño y la cumbia:
- Los de siempre: Lucio El Indio Rojas, Christian Herrera, Los Nombradores del Alba, Orellana Lucca y Los Tekis.
- El pulso litoraleño: Los Bofill, Los Alonsitos, Angelo Aranda, Paquito Ocaño e Iván Ruiz.
- Nuevas y grandes voces: Maggie Cullen, Yamila Cafrune, Piko Frank, Carafea, Pitín Salazar, la fiesta tropical de Oscar Belondi con La Repandilla, y las rimas del payador Nicolás Membriani. El resultado es una grilla amplia, diversa y profundamente federal.
La esencia que se mantiene
Yvy Porá también conserva aquello que le dio identidad desde sus comienzos: su carácter solidario. La música vuelve a ser una excusa para el encuentro, el compromiso comunitario y la celebración de las raíces culturales del Chaco formoseño. Lejos de alterar esa esencia, la incorporación de Milo J parece reforzarla. Porque cuando un festival logra reunir en el mismo predio a quienes crecieron escuchando a El Chaqueño con quienes siguen cada lanzamiento de Milo J, deja algo en claro: el folklore sigue siendo un lenguaje vivo. Uno que no pertenece solo al pasado, sino que sigue escribiendo su historia en presente.
Y ahí, quizás, esté el mayor acierto de esta edición: entender que las tradiciones no se preservan levantando fronteras, sino tendiendo puentes. Entre generaciones, entre géneros musicales y entre las distintas maneras de sentir la cultura popular argentina.




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