Teatro y arte textil para hablar de mandatos femeninos
Bajo la premisa de que las flores no son un mero ornamento sino el motor vital de la biodiversidad, el proyecto La Revolución de las Flores llega para interpelar el rol asignado históricamente a las mujeres y transformar los mandatos en un ejercicio de resiliencia colectiva. La cita es hoy 25 de septiembre a las 18 horas en La Mandinga (Don Segundo Sombra 175), organizado por la Fundación Formosa Crece. El encuentro, destinado a mujeres mayores de 18 años, combina teatro, artes plásticas y conversatorio.
El proyecto, coordinado por Violeta y Gabriela Zorrilla, parte de una idea potente: así como durante siglos se redujo a las flores a su valor ornamental sin reconocer su rol fundamental en la biodiversidad y la vida en la Tierra, algo similar ocurrió con las mujeres, relegadas a lo estético y lo vulnerable, sin visibilizar su peso real en la historia, la ciencia, el arte y las decisiones sociales.
Inspirada en la filosofía del kintsugi —el arte japonés de reparar las grietas con oro para celebrar la historia y la fortaleza detrás de las cicatrices—, la jornada propone tres momentos interconectados:
- Teatro como disparador: apertura con la obra La Clavelito, una mujer hecha de retazos, protagonizada por Gabriela Zorrilla y dirigida por Violeta Zorrilla. A través del unipersonal impregnado de vivencias personales, la protagonista desarma los mandatos y recuerdos que condicionaron su historia hasta recomponer su propia trama.
- Conversatorio interactivo: un espacio para que aquello que sucedió sobre el escenario encuentre otras voces, reconociendo las creencias, formas de educación y condicionamientos sociales que atraviesan las experiencias de las mujeres, compartiendo herramientas socioafectivas para identificar y deconstruir las violencias cotidianas.
- Intervención plástica colectiva: con la coordinación de la artista Eugenia Dal Ri Zorrilla, la experiencia pasará del diálogo a la materia. Las participantes construirán un cuadro textil. Cada una llevará un retazo de tela que se transformará, junto con los de las demás, en una flor. Cada pieza estará acompañada por una frase de compromiso personal y colectivo. El resultado será una serie de obras que luego serán expuestas en espacios comunitarios como testimonio tangible de la red entre mujeres.
Entre una mujer hecha de retazos sobre el escenario, una charla compartida y una obra colectiva nacida de pedazos de tela, La Revolución de las Flores trasciende la propuesta artística habitual. Se presenta como una pausa necesaria para detenerse, escucharse y preguntarse qué mandatos siguen cargando las mujeres, cuáles están listas para soltar y qué potencia se despierta cuando cada historia individual se une para tejer una trama común.

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