Una artista multifacética que no olvida sus raíces
Formoseña de pura cepa, nutricionista de elite, docente y una apasionada de las tablas. Radicada en Paraguay desde hace años, Patricia “China” Padrón Rossi regresa a su tierra formando parte del elenco de la obra 9 Minutos, un thriller familiar que promete cautivar al público con las actrices paraguayas Dai Acosta, Lidia López y Susy Panizza. De la mano de la productora paraguaya J&J Espectáculos, la presentación será hoy 25 de septiembre en el Teatro de la Ciudad, a las 21 horas.
Para entender a la mujer que hoy se adueña de escenarios, aulas, cámaras y consultorios, hay que viajar a las calles de Laguna Blanca. Allí nació la “China”, la menor de tres hermanos de una familia ligada profundamente a la docencia y al arte, a través de su padre Juan Carlos Padrón y su madre Nimia Rossi.
La danza clásica y española, el profesorado de Danzas Folklóricas argentinas (IDAF), escolta de la bandera en la Escuela de Frontera N.º 6 José Hernández y deportista de alto rendimiento en gimnasia artística formaron los cimientos de su vida. La actuación tampoco apareció de repente. China creció en una familia atravesada por la música y el escenario. Su madre cantaba y, junto con su padre y sus tíos, había formado en su juventud el grupo Los del Norte. El arte estaba en casa. Y también estaba en ella. “Subí a los escenarios desde pequeña. En la adolescencia, con mi vecina del barrio Centenario, armamos un grupo de payasos donde ella era Serpentina y yo Papel Picado. El arte está en mi ADN”, recuerda Patricia sobre sus primeros pasos.
Su destino dio un giro al finalizar el secundario en el Colegio Malvinas Argentinas. Siguiendo el camino de sus hermanos mayores, armó las valijas rumbo a Asunción, Paraguay, para encarar sus estudios universitarios. Aunque el plan inicial era formarse y regresar a Formosa, la vida tenía otros planes: “El destino me sorprendió, me enamoré, me casé y formamos una hermosa familia con mis cuatro hijos: Maximiliano, Gonzalo, Benjamín y Valeria”.
Allí también desarrolló una trayectoria profesional que fue mucho más allá de una sola disciplina. Nutricionista deportiva, docente universitaria, conductora, comunicadora y actriz, China fue construyendo diferentes caminos que, lejos de estar separados, reconoce como distintas expresiones de una misma identidad. “Mi esencia está en todas las actividades que hago”, resume.
A pesar de las décadas viviendo al otro lado del río, la identidad formoseña permanece intacta. Su labor en medios de comunicación en Paraguay se transformó en una plataforma para visibilizar sus raíces: “Soy muy patriota. Estando en los medios, todos los días recuerdo mi origen y hablo de lo bello que es Formosa y Argentina. Agradezco profundamente a Paraguay por las oportunidades, pero sé que me lo gané por los valores de trabajo, responsabilidad y ética que me inculcaron mis padres”.
Pero regresar a Formosa tiene un significado diferente. Ya no están sus padres, quienes fallecieron hace años, pero están sus hermanos, sus amigos y aquellos vínculos que el tiempo y la distancia no lograron borrar. Cuando vuelve, la agenda tiene nombres propios: Daniel, en Laguna Blanca; Juan José, en Clorinda; y su mejor amiga de toda la vida, en El Espinillo. “Trato de verlos lo más que puedo”, cuenta. Es, quizás, una de las formas más sencillas y profundas de volver a casa.
Resulta difícil encasillar a Patricia. Es nutricionista deportiva de destacado recorrido -con trayectoria en los principales clubes de Paraguay y en la Selección Paraguaya de Fútbol- y cuenta con 25 años como docente titular en la carrera de Nutrición de la Universidad Católica de Asunción. A la par, es una figura recurrente en la televisión y el teatro. La docencia tiene una raíz familiar: sus padres fueron docentes y ella recuerda haber crecido viendo la pasión con la que ejercían esa tarea.
¿Existe un hilo conductor entre mundos aparentemente tan dispares? Para ella, la respuesta es clara: “La esencia es la misma: hacerlo todo con amor, ética y disciplina. En la salud y la docencia hay que actualizarse para acompañar a pacientes y alumnos. En el arte, hay que entrenar y hacer talleres para mejorar la performance. Al final, la clave es ser buena persona e íntegra en cada rol”.
El cine y el teatro hoy ocupan un lugar central en su vida personal y profesional: “El teatro es magia: es la adrenalina de encarnar personajes opuestos a vos y mostrar versatilidad. Es encarnar personajes que pueden estar muy lejos de uno mismo, asumir otras formas de pensar, de sentir y de reaccionar. Es enfrentarse a esa adrenalina que aparece cuando las luces se encienden y saber que, durante un rato, hay que darlo todo”.
Esa búsqueda de nuevos desafíos también la llevó este año al cine. Fue elegida como coprotagonista de Cero Quejas, una película de coproducción paraguaya-argentina protagonizada por Gerardo Romano. Una nueva pantalla, otro lenguaje, pero la misma necesidad de seguir explorando.
9 minutos para que algo cambie
El 25 de septiembre China vuelve a encontrarse con Formosa a través de 9 Minutos, una obra que llega después de una temporada en Paraguay y que significó un desafío diferente. Acostumbrada en buena medida a la comedia, la propuesta la llevó hacia otro registro y le permitió compartir escena con reconocidas actrices paraguayas como Dai Acosta, Susy Panizza y Lidia López. “Fue un hermoso desafío como actriz”, cuenta.
La historia gira alrededor de una familia, cuatro hermanas y una situación que altera para siempre aquello que parecía establecido. Una llamada inesperada del abogado de la familia introduce la tensión y abre la puerta a recuerdos, secretos y verdades que comienzan a salir a la luz. “A mí me atrapó porque es la historia de una familia, y cuando el diálogo se pone picante, todo empieza a salir a la luz. Es un thriller fascinante donde esos 9 minutos marcan un antes y un después en la cotidianidad de las hermanas”, dice la actriz”.
La obra no será solamente una presentación teatral más. Para China, volver a Formosa desde el arte tiene un componente especial. La obra tuvo una recepción muy positiva durante su temporada en Paraguay y ahora cruza la frontera para encontrarse con el público de su provincia. Ella espera que las conversaciones entre las hermanas, los recuerdos y aquello que se revela sobre el escenario despierten algo en quienes estén sentados frente a ellas. Tal vez una memoria. Tal vez una conversación pendiente. Tal vez el reconocimiento de alguna escena familiar. Porque, como plantea China, la obra habla también de esos momentos en los que algo cambia para siempre y obliga a mirar de otra manera aquello que creíamos conocer.
“Nueve Minutos marca un antes y un después en la cotidianidad de las familias”, sostiene. Y en esa frase hay también algo de su propio recorrido: una mujer que salió de Laguna Blanca para construir una vida en otro país, que encontró allí nuevos escenarios y nuevas oportunidades, y que hoy vuelve con una historia para contar. Las luces volverán a encenderse y Patricia “China” Padrón Rossi estará otra vez sobre un escenario de su tierra.












